Neuropsicología

La neuropsicología es una de las ciencias que hoy en día contribuye decisivamente a nuestro conocimiento sobre cómo trabaja el cerebro y las alteraciones de su funcionamiento. Si bien en sus inicios se dedicó fundamentalmente a la evaluación de las alteraciones de las funciones psíquicas en general (cognitivas en particular) que ocurren a consecuencia de lesiones del sistema nervioso central (SNC), ha ido ampliando cada vez más su campo de acción y, en la actualidad, la rehabilitación de esas funciones alteradas constituye una de sus direcciones fundamentales en su adaptación a la sociedad y su integración plástica del cerebro.

Así aparece el término ‘rehabilitación neuropsicológica’ o rehabilitación de funciones cerebrales, que se define como aquella actividad que intenta enseñar o entrenar actividades dirigidas a mejorar el funcionamiento cognitivo y de la personalidad global tras una lesión o enfermedad (sea el daño cerebral estructural o funcional).



NEUROPSICOLOGÍA EN LOS NIÑOS

La neuropsicología se sitúa en el cruce que componen la psicología y las neurociencias, e intenta explicar la base funcional donde se asientan los fenómenos normales y patológicos de la mente humana. Se ocupa de la “relación entre organización cerebral infantil, el desempeño académico y la planificación del tratamiento de las deficiencias educativas”.

Los problemas de aprendizaje, déficits cognitivos, retrasos mentales, trastornos de la comunicación y del lenguaje, los trastornos generalizados del desarrollo, los trastornos de conducta y la hiperactividad con y sin déficit de atención que requieren ineludiblemente una evaluación y tratamiento neuropsicológico, e intervención en sus habilidades cognitivas y sociales para su recuperación y adaptación en la sociedad.



NEUROPSICOLOGÍA EN EL ADULTO

Ofrece rehabilitación en las deficiencias en las habilidades cognitivas de accidentes por traumatismos encefalocraneales, accidentes cerebros vasculares, tipos de demencia, epilepsia, esclerosis múltiple, estados depresivos, esquizofrenia, ofreciendo estrategias de evaluación y de tratamiento para afrontar las patologías mencionadas y contrarrestar o disminuir el impacto que provocan sobre la independencia funcional; del deterioro en las capacidades ya aprendidas.

Estos programas de Rehabilitación Cognitiva individualizados favorecen los recursos del cerebro, en un intento sostenido y lógico que permite reducir al máximo las consecuencias negativas de las patologías adquiridas, con el fin específico de recuperar las habilidades cognitivas que sostienen la capacidad de desempeño independiente y sano.

Existen programas de rehabilitación que combinen diferentes mecanismos a la vez, y son los siguientes:

  • Restauración (denominado también restitución.
  • Compensación
  • Sustitución.
  • Activación-estimulación.
  • Integración.

Estos mecanismos de rehabilitación cognitiva se pueden desarrollar a través de diferentes modalidades, entre las que podemos citar:

  • Estimulación no dirigida o práctica (entrenamiento inespecífico).
  • Entrenamiento de procesos específicos o estimulación dirigida o directa.
  • Entrenamiento en estrategias: de ayudas internas o de ayudas externas.
  • Nutrición y tratamiento farmacológico.
  • Métodos quirúrgicos.
  • Mejora de la salud física y emocional y del funcionamiento social.

Esta evaluación neurocognitiva permitirá establecer factores pronósticos de la evolución y de la recuperación, y será útil como patrón inicial con el que poder realizar posteriores comparaciones y controlar la evolución y éxito de la rehabilitación. Por ello se hace necesaria la utilización de pruebas cualitativas y cuantitativas estandarizadas que permitan comparar el rendimiento del paciente con el de la población en general, antes y después de la intervención.

Al elaborar todo programa de rehabilitación siempre debemos partir de un modelo teórico de organización cerebral de esa función y sus pautas para la rehabilitación. Debe ser un proceso adecuadamente planificado en el que se establecerán los objetivos específicos a lograr con cada paciente a corto, medio o largo plazo, de acuerdo con las necesidades, intereses o actividades propias del paciente; a su vez, ha de ser individualizada, es decir, enfocada a las necesidades de cada persona.